El fútbol es un circo y nosotros tenemos pase VIP
Bienvenidos a otra semana donde lo más redondo no ha sido el balón, sino las meteduras de pata de quienes viven de esto. Entre jefes que no se aguantan la lengua y porteros con pies de mantequilla, la jornada nos ha dejado más risas que goles.
El jefe de RAI Sport se cubrió de gloria soltando que somos "muy calientes", provocando un incendio diplomático y, de paso, una huelga de sus propios periodistas que ya no saben dónde meterse. Parece que en Italia confunden el análisis deportivo con un guion de película de serie B de los setenta.
El portero del Tottenham se marcó un "speedrun" de cómo arruinar tu carrera en quince minutos: resbaló, regaló un gol y acabó en el banquillo antes de que pudiéramos terminar la primera caña. Una actuación que nos recuerda que, a veces, es mejor quedarse en la cama que ponerse los guantes.
El técnico del Villarreal ha decidido que la Premier League es la NBA, dejando a nuestra querida Liga como si fuera el torneo de solteros contra casados de tu barrio. Según su lógica, aquí estamos más cerca de jugar con canastas de mimbre que de competir con los petrodólares ingleses.
Recordamos la fugaz y casi mística estancia de Sellés en Zaragoza, un periplo de cuatro meses que parece más una leyenda urbana que un contrato profesional. Hay eras geológicas que duran menos que algunos proyectos deportivos en nuestra geografía.
La victoria del Mazatlán ha desatado una ola de creatividad digital que demuestra que lo importante no es ganar, sino que el equipo rival sea el protagonista de los mejores montajes de internet. Si no hay humillación en redes sociales, ¿realmente se ha jugado el partido?
Disfrutad del fin de semana, y recordad: si metéis la pata, intentad que al menos no se convierta en tendencia mundial antes del lunes. ¡Nos vemos en el bar!